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domingo, 30 de enero de 2022

 Crónica
48º CAPÍTULO GENERAL de la Escuelas Pías (Día 10. 29 de enero)
SUEÑOS Y SUEÑO

De todo comienza a darse en el Capítulo. Son 10 días intensos y hoy, sábado, tras una semana de exigente lectura y escucha, unido al desgaste emocional de las elecciones, se nota el cansancio y aparecen los primeros sueños capitulares, pero no de los generan futuro e impulsan, sino de los ‘de cabezadas’.
Esta dinámica que estamos siguiendo es más adormecedora que entusiasmante. Quizá es porque es un Capítulo de continuidad, muy bien preparado por el gobierno anterior y que continúa en parte, para que los procesos avancen por sus raíles sin grandes desviaciones. Efectivamente, esa sería la imagen: estamos subidos en un tren y aquí no caben los giros inesperados ni los cambios de sentido. Y ya se sabe, el tren es monótono, y solo los que se centran en los paisajes pueden ver algo de cambio y sorpresa. Pera ya os cuento después tras repasar el día sucintamente.
Hoy Betania nos animaba la liturgia y presidía la eucaristía. Tan solo dos, los PP. Víctor Gil e Iván Ruiz, ya que el P. Vicente Climent continúa dando positivo y no le dejan salir de su habitación. En la homilía, Iván, aprovechando el evangelio de la tempestad calmada nos ha invitado a vivir con fe los envites del mundo y de la vida. Hombres de fe que animamos la fe de otros.
Toda la mañana dedicada a dos documentos más (en total son cinco) del primer núcleo capitular: Renovación de nuestra cultura de Orden y Sostenibilidad de las Escuelas Pías. Un secretario expone las consideraciones sobre el texto de la comisión que lo trabajó y comienzan tres rondas de intervenciones libres sobre el mismo.
El documento sobre la cultura de Orden es un texto interesante porque recoge los grandes acentos de las Escuelas Pías en este tiempo. Es un documento vertebrador que requerirá ser completado y posteriormente leído e integrado en cada realidad.
El segundo sobre la sostenibilidad presenta una realidad preocupante de la Orden. Está muy bien seguir fundando en nuevos países y ver crecer las vocaciones religiosas, pero todo esto también tiene un coste. Y no nos referimos solo a lo económico (que ciertamente es importante) sino a la sostenibilidad carismática (presencias muy jóvenes sin referentes escolapios de vida religiosa y de misión) y al tema que tratábamos hace unos días sobre el liderazgo. Creo que todos deberíamos tomar conciencia de esta necesidad de familia escolapia: el mantenimiento y crecimiento de las Escuelas Pías es un deber de todos. Ganar en conciencia de que (como diría Luis Guitarra) ‘todo es de todos’, y sentirse escolapio no puede quedar en una mera emoción sino en una creciente implicación con la vida de la Orden en todos los ámbitos.
La tarde la empleamos con el tema de los laicos. El último documento del primer núcleo es precisamente el de la Participación y cómo impulsarla. Un texto que, a mi entender, tiene poca fuerza. Se le ha dado un título retador ‘El impulso de la Participación en las Escuelas Pías’, pero más que impulsar parece conservar y describir. Ha habido bastantes aportaciones y esperemos que en la siguiente versión gane vitalidad y capacidad para ilusionar. ¡Sería tan importante que, de repente, llovieran aportaciones de los laicos que estáis a pie de obra! Lo que os motiva, lo que sentís fundamental, lo que os gustaría, las lagunas y los sueños… Creo que a esta asamblea capitular le falta presencia laical y novedad. Esta vez nos hemos quedado cortos. Dos laicos del consejo general de la Fraternidad (otras dos no han podido viajar) y ahí se agota la participación laical hasta ahora. Así que, si recibís esta llamada como propia, me comprometo a dar voz en el aula capitular a las palabras que enviéis.
El final de la tarde ha sido el turno de la Fraternidad. Alfredo Marcos (Betania) y Alberto Cantero (Emaús) nos han hecho una presentación sobre el estado actual de una realidad que debería apasionarnos y que ha pasado por el Capítulo (de momento) discreta y tibiamente. En ocasiones me da la impresión que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Espero que no sea este el caso.
Al respecto de este último tema de la Participación de los laicos y de la Fraternidad me gustaría hacer hoy mi reflexión.
Hay cientos de congregaciones e institutos religiosos, y no exagero, que desearían poder ser los protagonistas de la historia vivida en las Escuelas Pías en relación con los laicos. ¿Y que hacemos nosotros? Bostezar. No se percibe ilusión, entusiasmo, coraje por explorar nuevas vías compartidas, ni tan siquiera, un reconocido interés por cuidar esta realidad tan rica y plural. Y seguramente estoy exagerando, pero prefiero pasarme por exceso en este tema, que por defecto. Y no solo me refiero a los religiosos sino a los mismos laicos. Somos como un matrimonio en su crisis de los 20 años de casados. Ya nos conocemos mucho, hemos memorizado nuestras manías y nuestros gustos, nuestras caricias ya son esporádicas y no nos decimos que nos queremos ‘porque eso ya se da por sabido’. Necesitamos redescubrirnos. Volver al primer amor. Aprender de las nuevas presencias donde es impresionante ver vibrar a los maestros, padres de familia y otros colaboradores cuando se acercan a la persona de Calasanz. Estamos perdiendo el brillo de los ojos ante la experiencia humana, cristiana y religiosa de un santo que fascina cuanto más te acercas a él. Calasanz nos lleva a Jesús y en este la vida es desbordante. ¿Qué nos está ocurriendo en algunos lugares y a muchos de los religiosos? Si compartimos carisma, ¿por qué ya no vibramos? Necesitamos comenzar a soñar juntos.
A veces creemos que un sueño es algo inalcanzable, una frustración enmascarada, el consuelo de lo que nunca podré llegar a vivir. ¡Y qué equivocados estamos! Un sueño es la prolongación inconsciente de la posibilidad. No se sueña lo imposible sino el deseo profundo que esconde nuestra intimidad. No hay sueños sin realidad. Los sueños no nos sacan de la realidad, muy al contrario, nos introducen en ella de una manera más fascinante. El sueño es la antesala de lo que puedo llegar a vivir. Por eso, solo el que sueña, avanza, crece y se renueva. Soñamos para vivir mejor, para recrear nuestra vida, para suscitar en nosotros la embriaguez de la superación. Cuanto más grande soñemos, más posibilidad de vivirlo tendremos. Quedarnos sin sueños es la mejor manera de encarcelar el alma humana. Achicar la capacidad de absoluto del ser humano. Y si los escolapios no somos capaces de soñar a lo grande, ¿cómo vamos a suscitar, animar y acompañar los sueños de nuestros niños, adolescentes y jóvenes? Sin capacidad para soñar, no hay capacidad para educar.
A veces, hemos de tomar distancia de una realidad que nos aherroja en la rutina y lo sabido, para dejarnos llevar por sueños que tiren de esta insidiosa cotidianeidad. Volver a las fuentes del encuentro, volver a degustar el compartir fresco y agradable del evangelio y de la vida, entusiasmarnos con de ese espíritu soñador y utópico de un hombre que se planteó transformar la realidad. Calasanz se pasó de sueño, por eso suscitó la vida de tantos.
En fin, disculpar este derrapaje, pero en ocasiones necesito sentir el descontrol de unas llantas que escapan al manejo del volante y dejarme llevar. Todavía recuerdo hoy, en mis primeros años de manejar (conducir) lo que disfrutaba haciendo trompos con el carro (coche); era una sensación de adrenalina creciente. Quizá hoy necesitemos, laicos y religiosos, compartir esta experiencia para disfrutarnos. A muchos nos gusta decir ‘Calasanz nos une’, pero peleemos porque no quede en un eslogan vacío y pasajero. Si Calasanz nos une, volvamos a enamorarnos, y los que ya se vivan así, que se besen pública y descaradamente para despertar en nosotros el deseo y la emulación. (Es solo una imagen, una metáfora, no se me aprovechen).
Y ahí lo dejo que mañana madrugamos para visitar Apisaco, Tlaxcala…

Y con todo, creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida.
Mañana más y mejor.


Nota final: Os recuerdo otros lugares que se publica información del 48CP:
 Por twitter: @newScolopi
 Por facebook: www.facebook.com/scolopi
 Por Instagram: www.instagram.com/newscolopi/ o simplemente newscolopi
 Y para cuantos podáis participar, opinar, sugerir, utilicemos el hashtag: #48CP

                Momento de la presentación de la Fraternidad. Ilona Rudka acompañando 
                desde Polonia.


            Intervención de Alfredo Marcos sobre el documento de Participación.


    Homilía del P. Iván Ruiz.






2 comentarios:

  1. Hola Padre. Mil gracias por la crónica de hoy. Toca el tema de los laicos que es una cosa que me llega profundamente porque yo lo soy. Ese es un tema de hablar largo y tendido. Me voy a permitir decir algunas cosas sabiendo que quizá lo que escriba no se comprenda tal como lo quiero decir:
    Yo creo que el tema de los laicos pasa por ahondar en la manera como nos vemos mutuamente... Es decir cómo nos vemos y nos tratamos nosotros a ustedes y ustedes a nosotros. Siento que a veces es muy fuerte el sentirnos empleados (porque muchos comenzamos así el vínculo con la Escuela Pía), es decir, la relación tiene un alto componente laboral. Sin embargo, reconozco que entre ustedes el tema es importante, que hay documentos como el estatuto de participación (que yo no me he leído) y que la Orden ha recorrido un camino muy interesante con los laicos más que otras familias religiosas, pero aún así, reconocernos como religiosos y laicos Unidos por el mismo carisma es un camino largo de crecimiento donde avanzamos en comprensión de nuestras relaciones y vocación.
    Otro punto: cuando se habla de los laicos se acude a la fraternidad, realidad muy bella pero que siento (quizá por desconocimiento) que no tiene la misma fuerza en todas partes. En nuestra provincia, quizá por ser una provincia joven, la fraternidad no es, al menos para mí, la que más emocione, es decir, no es tan visible, aunque conozco a personas maravillosas que la conforman. Se que nos falta mucho por caminar y valoro el trabajo de quienes están al frente tratando de animar y acompañar este aspecto. Esto lo he hablado con algunos escolapios a quienes tengo cerca. Siento que la vocación laical es algo que se debe seguir "promoviendo", ya tenemos unos medios muy interesantes, pero inclusive así como nos falta ser más arriesgados para proponer la vida religiosa escolapia a nuestros jóvenes, eso aplics también para nosotros. Sin embargo no puedo negar que los laicos tenemos, si lo queremos, medios para ser acompañados en nuestro discernimiento vocacional. Yo lo vivo y agradezco esta oportunidad tan bella, pero falta más. Yo no pertenezco a la fraternidad, quizá en un futuro, quiero hacer una experiencia de misión y en ese discernimiento estoy siendo acompañada para eso, y cada día me voy enamorando más de Calasanz. Aquí he encontrado casa y familia en la que vivo una identidad. Por eso cuando hablan de la fraternidad... Sólo de ella... Yo me pregunto... ¿Y el resto, los que somos "vocaciones nacientes"?
    Se ha ido creciendo en comprensión de las modalidades de participación y seguimos trabajando en eso. Los procesos como cooperación se han ido afianzando en las obras, pero hay que darle más duro a las otras modalidades. Ya estamos sintiendo con más fuerza lo que es misión compartida, sin embargo, la fraternidad y la idea del "escolapio laico" debe cobrar más fuerza, al menos en nuestra provincia.
    Y con todo eso, lo más importante es decir que agradezco inmensamente la presencia de los escolapios en mi vida, su testimonio, su alegría, su manera propia de vivir la vocación, porque hay que decir que ustedes tienen un estilo muy bello de hacerlo, su pasión por los niños. Para mi ha sido un regalo llegar al colegio y ahora no me siento empleada, me siento acogida por una gran familia en la que Dios me ha puesto para servir. Bueno perdone lo largo de estas palabras, que solo pretenden ampliar la reflexión de lo que nos propone. Un abrazo.

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  2. Misión compartida a veces se traduce en nuestras obras en que los religiosos "damos permiso" a los laicos para que desempeñen tareas. Algunos religiosos, quizá no muchos, se conducen en las obras según su visión particular pasando por encima de los órganos directivos unipersonales o colegiados.
    A veces, quién sabe cuántas, los laicos simulan afinidad que se diluye al alcanzar el contrato fijo y la jornada completa. Algunos laicos, pocos según creo, son abiertamente ajenos (menos aún los hostiles) no ya al carisma sino incluso también a la experiencia de vida de fe.
    Cada religioso y cada laico manifiesta no con palabras sino en su conducta particular qué visión tiene de la misión compartida. Y todos, religiosos y laicos, conformamos la realidad real de cada obra.
    Ojalá el trabajo del Capítulo pueda dar como fruto un sueño realista.

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Sin duda, mi mirada se enriquece con la tuya y con respeto, será un placer leerte.