Crónica
48º CAPÍTULO GENERAL de la Escuelas Pías (Día 15. 3 de febrero)
HABLAR EN VERDAD, NOS HACE LIBRES
48º CAPÍTULO GENERAL de la Escuelas Pías (Día 15. 3 de febrero)
HABLAR EN VERDAD, NOS HACE LIBRES
Todos sabemos lo que necesitamos, lo que nos hace bien, lo que es importante para nosotros, pero no siempre lo propiciamos. Vivimos en la inestabilidad de lo esencial llevados por otras cosas, y más que culpabilizarnos, vamos haciendo intentos. En el fondo, creo que lo importante es no dejar de intentarlo, no conformarnos, no caer en la mediocridad de la satisfacción. También nosotros hoy, los escolapios, hemos estado centrados en lo que sabemos que orienta y fundamenta nuestra vida, aunque no siempre lo vivamos ni lo propiciemos. ¿Incoherencia? Yo diría, valentía de los intentos. Mientras nos lo planteemos y nos demos espacios para tratarlo es que gozamos de buena salud. El día que creamos haberlo conseguido o que no sintamos necesario tratarlo, ese día tendremos que comenzar a preocuparnos. Que ¿de qué hablo? Del tema de hoy: la centralidad de Jesucristo en nuestras vidas.
Hoy nos tocó a nosotros (Provincia Nazaret), la animación de la liturgia. El P. Juan Pablo Anduquia presidió la eucaristía y nos compartió una sentida y personal homilía. A partir de dos expresiones del evangelio contrastadas con su propia vida, nos invitó a ‘entrar en casa’, primero en la nuestra, y luego poder entrar en la de los demás. Propio conocimiento y transparencia con uno mismo y con los demás son claves para poder vivir desde Jesucristo.
La dinámica de la mañana ha variado. Hemos comenzado por una mesa redonda donde cuatro hermanos nos han compartido su experiencia de Jesucristo desde cuatro ámbitos: Christian (Senegal) desde la vida comunitaria; Juan Alfonso (Venezuela) desde la misión; Mateusz (Polonia) desde la vida de oración y Juan Pablo (Colombia) desde la formación inicial. Ha sido un hermoso ejercicio de libertad y fraternidad al compartir con valentía lo que para ellos es fundamental sin ahorrarse la cruda realidad donde descubrimos mucha precariedad en todos estos ámbitos. Solo el hecho de compartirlo creo que es el comienzo para ir mejorando. Me gusta que tengamos la libertad de hablarnos en verdad sin necesidad de acudir a las excusas ni a las justificaciones baratas. Este primer momento de la mañana y el posterior diálogo abierto debería haberse transmitido para todos. En la vida religiosa (y en cualquier tipo de vida) hablar sin tapujos señalando las situaciones por su nombre y exponiendo lo que consideramos ‘miserias’ nos hace más verdaderos, más creíbles y nos hace mucho bien. No deberíamos temer la realidad declarada sino las mentiras evidentes y calladas. ¡Necesitamos tanto sacar lo que hay dentro de cada uno sin temor a ser juzgados! Vamos avanzando.
La tarde la comenzamos con el primer documento del siguiente núcleo: la centralidad de Jesucristo. Es un texto breve sobre la espiritualidad escolapia. En el diálogo posterior a la presentación han aparecido aspectos muy significativos de nuestra espiritualidad. Es un tema crucial, pues en la medida que la vivamos y la compartamos, la vida de Dios va creciendo y renovando a las personas y nuestras realidades. Hemos recibido una riqueza inmensa que es la espiritualidad calasancia (un dinamismo de vida, un estilo concreto de vivir el evangelio y construir el Reino que propuso y vivió Calasanz), que se ha visto enriquecida por la vida y experiencia de tantos escolapios (religiosos y laicos) que nos han precedido. Este desarrollo vital de la espiritualidad calasancia encarnada en las personas a lo largo del tiempo es lo que llamamos espiritualidad escolapia. Es fundamental en estos tiempos, donde lo práctico, utilitario y productivo nos exigen nuestras mejores fuerzas, oxigenar nuestra vida y sostenerla desde una espiritualidad que nos permita vivir bien y vivirnos bien. En el fondo, es la espiritualidad la que nos permite vivirnos de una manera humana digna y esperanzada. Si redujéramos la densidad de contenidos pedagógicos, metodológicos, psicológicos, normativos o prácticos en nuestras reuniones y aumentáramos los espirituales, quizá, desarrollaríamos con mayor eficacia todos los anteriores y seríamos más felices. Pero esto requiere apostar decidida y valientemente por ello. Y no sé si estamos preparados para eso. Ahí queda.
El momento curioso de la tarde ha sido el ensayo de votaciones online. Como suele ocurrir con la tecnología, cuando se la necesita, falla. Así que, tras varios intentos frustrados de votación desde la tablet, hemos recurrido al infalible método de la tabla impresa en una hoja y señalar con un bolígrafo la opción elegida. ¡Mano de santo!
Entre los temas a considerar estaba el delicado y dramático de los abusos sexuales, de conciencia y poder. Es una realidad que gracias a Dios no se ha dado mucho en nuestra Orden pero que hemos de abordar con claridad, transparencia y decisión. Creo que hay madurez para afrontarlo y hemos podido hablar con libertad. De nuevo, la verdad en estos temas nos va a propiciar vida y, sobre todo, nos predispone para poder evitar que se den estas desagradables realidades.
La presentación final del día le ha tocado a la nueva fundación en Guatemala. Una fundación llevada a cabo por tres demarcaciones (México, Californias y Estados Unidos-Puerto Rico). En la tierra del quetzal, los escolapios nos hemos hecho responsables de una parroquia con varias escuelitas en una zona humilde y necesitada. Religiosos y laicos están desde hace un año sembrando el evangelio desde el carisma escolapio y viendo cómo va fecundando aquella tierra. De nuevo, viendo tanta mies y tantas personas que nos esperan se hace necesario que cuantos amamos las Escuelas Pías nos tomemos muy en serio el tema vocacional. Y no solo hablo de vocaciones religiosas, sino de laicos comprometidos que estén dispuestos a dar unos años de vida a la misión escolapia allá donde haga falta. ¡Se puede recobrar tanto sentido y tanta vida entregándola! En ocasiones, nos pasamos gran parte de nuestra existencia buscando experiencias placenteras, que nos llenen, que exciten nuestros sentidos o que nos saquen de una rutina que nos maniata y nos desanima hasta la desesperación o la depresión. Y, sin embargo, tenemos al alcance de la mano poder salir de nosotros mismos y nuestros sueños enlatados para vivir el éxtasis de la entrega provocando en nosotros una fuente de sentido y vida, y no lo aprovechamos. Parafraseando el soneto de Lope de Vega, nos pasa por la cabeza, nos lo planteamos tímidamente, hasta lo consideramos… pero al final: “¡mañana lo haremos! respondía, para los mismo responder mañana.”
Por cierto, hoy comenzamos la cena brindando con un pisco sour peruano, como no puede ser de otra manera.
Y con todo, creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida.
Mañana más y mejor.
Nota final: Os recuerdo otros lugares que se publica información del 48CP:
Por twitter: @newScolopi
Por facebook: www.facebook.com/scolopi
Por Instagram: www.instagram.com/newscolopi/ o simplemente newscolopi
Y para cuantos podáis participar, opinar, sugerir, utilicemos el hashtag: #48CP
Paco López, laico mexicano que está en la nueva fundación de Guatemala nos compartía su experiencia.
Buenos días Padre. Recibo sus palabras hoy como un desafío, una invitación a ir a lo esencial, al fondo del corazón donde Dios habita, habla, llama, envía. Ahí está el centro de lo que hago/hacemos. Gracias de nuevo por compartir cada día este acontecimiento de familia escolapia. Bendiciones.
ResponderEliminartanta mies, tantas personas... un fuerte abrazo! Gracias por compartir.
ResponderEliminarGracias Padre por esta detallada crónica... nos permite vivir el Capítulo... Oramos por ustedes...
ResponderEliminar"Gracias Padre", imagino que es una agradecimiento al Padre Eterno... (¡Ays Luis!)
EliminarUn abrazo.